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"A la conquista del hielo"

En la actualidad, cuando hablamos de refrigeración, nos vienen a la mente potentes máquinas de refrigeración industrial que enfrían la comida en un corto período de tiempo o que producen grandes cantidades de hielo. Pero la verdad es que la refrigeración se ha practicado desde tiempos inmemoriales. En la prehistoria el hombre ya almacenaba comida en cuevas frías o en la nieve para poder disponer de reservas en el futuro.


Con el paso de los siglos y las distintas civilizaciones hemos podido apreciar la evolución del frío artificial hasta llegar a los equipos de refrigeración doméstica e industrial de los que disfrutamos hoy en día:




Uno de los precursores en esta materia fue el pueblo egipcio, que para obtener hielo llenaban vasijas de arcilla poco profundas con agua y luego las colocaban en una cama de paja durante la noche. La paja impedía que el calor pasara de la tierra a las vasijas y la poca profundidad de las mismas fomentaba la pérdida de calor. Si el clima era frío y seco, la pérdida de calor formaba finas capas de hielo en la superficie.


Otras civilizaciones como la griega y romana también se las ingeniaron para poder gozar de este preciado bien en las épocas más calurosas del año. Apilando la nieve en agujeros aislados con paja y ramas excavados en la tierra, convirtiéndose posteriormente en hielo.


Esta práctica se extendió por todo el Mediterráneo, donde continuó utilizándose en las zonas más rurales hasta el siglo XX.


Durante el período musulmán en la Península Ibérica, comenzaron a desarrollarse los primeros métodos de refrigeración artificial por medio de procesos químicos, conocidos como mezclas refrigerantes. Estas se basan en la utilización de ciertas sales como nitrato sódico o potásico en el agua, que hacían bajar la temperatura de esta. Su uso inicial se remonta al siglo IV en la India según el escritor árabe Abi Usaibia. La utilización de agua fría obtenida mediante el uso de salitre también es citada en el siglo XVI por Blas Villafranca, un médico español establecido en Roma que propone un método para enfriar el vino, agua y alimentos por medio de mezclas refrigerantes. Este fue el primero en usar el término refrigerar para referirse a la acción de mantener o conseguir una temperatura inferior a la del ambiente en bebidas o alimentos (en su libro: Methodes refrigerandi).


Tras el descubrimiento anterior, muchos científicos como Robert Boyle o Philippe Laire comenzaron a utilizar mezclas refrigerantes en los laboratorios. Estos procesos permitieron llevar a cabo experimentos a bajas temperaturas como el realizado por Fahrenheit, que mezcló agua y sal de cloruro de amonio a partes iguales, obteniendo temperaturas de congelación y ebullición más bajas que las del agua, estableciendo así el 0 ºF.


En 1748 Guillermo Cullen logró desarrollar el primer método conocido de enfriamiento artificial dejando el éter etílico hervir en un vacío parcial. El farmacéutico y profesor Antoine Baumé posteriormente formó hielo artificial exponiendo el éter al aire. Unos años más tarde Priestley descubrió las propiedades termodinámicas del amoníaco y el dióxido de carbono como refrigerantes.


En el s. XIX, científicos como von Karsten, Hanneman, Pfandler y Brendel descubrieron nuevos métodos para bajar la temperatura a -20°C. Estos métodos, sin embargo, eran discontinuos y de capacidad limitada.


Finalmente llegó el enfriamiento mecánico. Este tipo de refrigeración se basaba en la expansión de un fluido por medio de su evaporación. Aunque los primeros intentos fueron por evaporación de un líquido, en 1805 Oliver Evans creó la primera máquina de refrigeración que utilizaba vapor en lugar de líquido. Pero no fue hasta 1842 que el americano John Gorrie diseñó una máquina para enfriar habitaciones para pacientes con fiebre amarilla. El aparato se basaba en el principio de comprimir un gas que lo enfría a través de espirales de radiación y luego expandirlo para bajar la temperatura.


Unos años más tarde, en 1856, el australiano James Harrison, basándose en la máquina de Gorrie, introdujo la refrigeración por compresión de vapor en la industria cervecera, que todavía se utiliza hoy en día.


A partir de entonces, el sector del frío y refrigeración comenzó a despegar a un ritmo vertiginoso. En 1859, Ferdinand Carré desarrolló un sistema más complejo utilizando amoníaco, que permitió el primer transporte de carne congelada por barco. A su vez también diseño el primer frigorífico de compresión.


El conjunto de investigaciones y experimentos realizados en el campo de la refrigeración a lo largo de la historia han dado lugar a los potentes equipos de refrigeración que conocemos en la actualidad, como por ejemplo las máquinas para fabricar hielo: potentes equipos de refrigeración compuestos por un compresor, un condensador, un dispositivo de extensión (válvula, motor, turbina) y un evaporador. Capaces de producir en poco tiempo grandes cantidades de los distintos tipos de hielo, como son: el hielo en escamas, bloques de hielo, cubitos de hielo, etc.


Espero que este artículo ayude a comprender el arduo y largo camino que hemos tenido que recorrer para poder disponer donde y cuando queramos de un bien tan preciado como es el hielo.



Asier Trancho Bedoya

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